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Francia quiere hacerle la competencia
a la selva amazónica. Desde los años 60
han sido prolijos el número de parques nacionales,
de reservas naturales y el de parques regionales que
se han creado, de forma que en la actualidad dentro
de sus fronteras se encuentran hasta cinco parques naturales,
siete parques regionales y numerosas reservas
naturales. Es curioso conocer la vida paralela
que se ha organizado en los parques regionales, en ellos
coexiste la naturaleza con comunidades autosuficientes
beneficiándose mutuamente. Y aún así, la conciencia
medioambiental francesa sigue aumentando, ya que en
estos momentos hay aún más parques proyectados.
Los parques más emblemáticos y de mayor
antigüedad se sitúan en la zona montañosa de los Alpes,
quizás el pulmón europeo. Por ejemplo La Vanoise,
el primer parque, que fue fundado en 1963. Pero podemos
encontrar parques esparcidos por todo el país, multiplicándose
los diferentes tipos de bosques, pantanos, pastos y
cultivos. Por ejemplo, en el de Guyana
hay un bosque tropical, los deltas están en el de Camargue,
si quieres montaña el Queyras es el
más emblemático y en cuanto a los lagos tanto el de
Brière como el de Brenne cuentan con muchas extensiones
manchadas de aguas verdosas, serenas y frías.
Para hacer excursiones, pasear e ir
en bici no hay lugar mejor que un parque natural, disfrutando
de hermosos parajes en estado libre, sin los ruidos
de la ciudad. Los amantes de la naturaleza observarán
gran diversidad y una riqueza enorme de especies. Se
trata de una aventura para los sentidos y una oportunidad
para convertirse en explorador descubriendo diferentes
parajes como el Balcón de los Alpes, recorriendo bosques
del parque regional de las Agujas Rojas, el Mar de hielo,
el Glaciar de Tour y pudiendo disfrutar
de las vistas del Mont Blanc y sus
glaciares cayendo.
Sin duda en Los Alpes se encuentra
la mayor fuente de biodiversidad, pero además es un
lugar preparado para muchas actividades a través de
las cuales se puede tratar de forma diferente con la
naturaleza. Los aventureros también tienen aquí su espacio,
bosques salvajes, senderos para montar en bici, hacer
parapente, rafting... O si es invierno
pueden acercarse a la ciudad de Chamonix, en la que
se congregan numerosos alpinistas y esquiadores de todo
el mundo.
Aparte de los Alpes también hay más
por ver en el departamento de Auvergne,
por el que las aguas del río Loire
corren velozmente, hasta podría decirse que salvajemente,
dejando pocas zonas navegables. Sus aguas rodean pequeños
islotes encantadores y gozan a su vez de una gran variedad
en su fauna. Las aguas del Allier no se quedan cortas
al recorrer esta región, su caudal es tal que ha creado
las espectaculares gargantas del allier.
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